martes, 26 de mayo de 2026

Un recuerdo en este Día Nacional del Libro

 


En este Día Nacional del Libro, quería recordar a una mujer especial, que fue una gran promotora de la literatura en nuestro país: Myrtha Myriam Sorondo, recientemente fallecida.

Fue agente cultural, escritora, poeta, conferencista. Nacida el 3 de mayo de 1952, casi toda su vida estuvo dedicada a la literatura, a través de la Asociación de Escritores del Interior (A.E.D.I.). Ocupó diversos cargos en la directica de dicha asociación, incluyendo la presidencia.

Publicó diversos libros de poesía y narrativa, entre ellos: Nathael (1976), Equilibristas del Universo (1993), Cuando nazcan los Tulipanes (1994), Los delirantes (2014), Y tuve que escribirlo (2015), Campos de ceniza (2016), Poema del recuerdo (2019), entre otros. Además, sus obras fueron publicadas en diversas antologías y revistas nacionales e internacionales.

También fue jurado del Concurso, Dr. Alberto Manini Ríos, en varias ocasiones. Concurso que ya lleva más de 45 ediciones.

Y fue artífice -junto a los demás directivos- de la publicación de muchísimos libros que a lo largo de los años la asociación editó, tanto colectivos como de diversos autores.

Su poesía, repleta de hermosas metáforas, revela un espíritu inquieto y original. También su prosa tiene elementos muy originales.

Tuve la suerte de conocerla y tratarla durante muchos años en que fui integrante de esta asociación y siempre sentí un gran aprecio por su persona y admiración por su obra.

Siempre bregando por la cultura nacional y en especial por la literatura -al igual que su madre Myrtha Bonilla Monegal- su vida fue AEDI, Desde allí, promovió y alentó a todos los que somos escritores.

Desde hace un tiempo su salud se resintió y debió dejar de asistir a las reuniones de la asociación a la que quería profundamente pero continuaba en contacto con todos nosotros.

La semana pasada partió de este mundo pero nos dejó su obra y su apoyo a todos los escritores uruguayos que tuvimos la suerte de conocerla.

Por eso hoy, Día Nacional del Libro, quise recordarla por todo lo que aportó durante tantos años a la cultura nacional.

26 de mayo - Día Nacional del Libro

En conmemoración de la inauguración de la 1a. Biblioteca Nacional a instancias del Gral. José Artigas, Dámaso Antonio Larrañaga comenzó los trabajos para lograr tener una biblioteca pública. Él -quien ya poseía una vasta colección- donó libros para tal fin. Otros aportes de libros llegaron a través del legado del presbítero José Manuel Pérez Castellano, fallecido en 1815, los libros aportados por José Raimundo Guerra y los padres franciscanos. En total eran unos 5.000 volúmenes.

Hoy es el Día Nacional del libro en nuestro país por conmemorarse la inauguración de la Biblioteca Pública el 26 de mayo de 1816. El Prócer José Artigas, sensible a la repercusión pública de tal hecho, dispuso que el 30 de mayo el santo y seña de su ejército en Purificación fuera: "Sean los orientales tan ilustrados como valientes".

La biblioteca funcionó primeramente en los altos del fuerte de Montevideo, actual Plaza Zabala. Luego, la institución estuvo ubicada en diversos edificios públicos y privados, entre ellos la antigua sede del Correo Nacional y la Casa Mayor de la Universidad de la República. En 1938, con la colocación de la piedra fundamental de su edificio definitivo, en la calle 18 de Julio casi Tristán Narvaja, en Montevideo y adoptó oficialmente el nombre de Biblioteca Nacional de Uruguay. La sede actual, proyectada por el arquitecto Luis Crespi en estilo neoclásico, empezó a ocuparse en 1955 y recién en 1964 fue inaugurada oficialmente.

A pesar de los adelantos tecnológicos, el libro sigue siendo un elemento importante para la educación, el entretenimiento y la aventura.

Y muchas de las cosas que hoy existen salieron de libros. El cine se nutre de libros para sus historias, la música a veces también se basa en textos de escritores. Muchos inventos, y lo que hemos aprendido en las escuelas es gracias a los libros.

La democracia y el pensamiento racional los conocemos gracias a los pensadores griegos como Platón y otros que se tomaron el trabajo de escribir lo que aprendió de su maestro Sócrates y que luego pasaron a manos de los árabes y llegaron a occidente nuevamente. Y la mayor parte de la Historia Universal la conocemos a través de los libros.

A pesar de que muchos aún no han oído hablar de los grandes escritores y pensadores de todas las épocas; siempre hay quienes se acercan a los libros por primera vez.

Leer libros desarrolla áreas importantes del cerebro, genera vocabulario, nuevas formas de pensar y de hablar. Y aunque hoy esté en retroceso -como lo está la cultura en general- sigue teniendo sus adeptos.

No existe nada que provoque mayor placer que leer un buen libro, en la soledad de una habitación, o en una biblioteca, o leyendo para otros, sean niños o adultos, porque las ideas y las imágenes se forman directamente en nuestro cerebro al leer las palabras.

Un libro es una especie de “máquina del tiempo” portátil y a la vez un lector de pensamientos, ya que puede penetrar en las mentes de hombres y mujeres –más allá de distancias y de épocas.

A pesar del avance de la tecnología como la I.A. el pensamiento humano no puede ser superado. Los libros generados por esa herramienta podrán llamar la atención, pero dudo mucho que una máquina pueda desarrollar la lógica como lo hace un humano, creando mundos nuevos como lo hace un escritor. Una máquina no puede desarrollar sentimientos y emociones complejas como un ser humano. Por eso, no creo que sea posible que un programa de computadora por mejor que esté diseñado y por más información que se le brinde no podrá escribir historias maravillosas como El Señor de los Anillos, Harry Potter, ni complejas como Don Quijote de la Mancha o Hamlet.

Los libros serán de papel, o digitales pero el ser humano los seguirá usando y deleitándose con su lectura.

Por este motivo, en el año 1940 se instituyó el Día Nacional del Libro y se tomó la fecha del 26 de mayo para tal fin.

Por eso, hoy quiero celebrar este día con todos ustedes lectores.

¡Feliz Día del Libro!



martes, 24 de marzo de 2026

24 de marzo de 2026, nuevo aniversario de Manuel Benavente

 


Mi tío-abuelo, Manuel Benavente, nacido en Minas, fue un gran escritor que vivió y publicó en diversos departamentos del Uruguay. Escribió Poesía, cuentos, estampas, ensayos, dio conferencias y hasta hizo varias obras de teatro que se representaron en su momento.

También fue profesor y luego Director del liceo de San José. Hoy, uno de los liceos de esa ciudad lleva su nombre como  homenaje. Falleció relativamente joven, de un ataque cardíaco a los 57 años, en 1950. Pero había nacido el 24 de marzo de 1893. 

Por lo que me cuentan sus parientes era una persona muy amable y cariñosa. Sus alumnos lo querían mucho y dicen que como profesor era muy didáctico. Mi madre me contaba también acerca de él, ya que no lo conocí y también le tenía un especial afecto. Ella me dio algunos de sus libros que tenía.

Hace algunos años pude conseguir el resto de los libros que publicó y puedo decir que me maravilló la calidad y la variedad de su obra. 

Por eso quería recordarlo hoy, en el día de un nuevo aniversario de su nacimiento y compartir con ustedes algunas de sus obras:

Arquitecto con alas:

    

La verdad

No puedo afirmar si soñé o me contaron lo que voy a escribir. O si en verdad lo vi, que la realidad suele ser más fecunda que los sueños y más sorprendente que todos los cuentos. Ocurrió en un país extraño y en una época indeterminada de la historia. Era en la plaza principal de una gran dudad. Una multitud heterogénea y ruidosa estaba reunida allí. Hombres de todas las razas, en cuyos labios cantaban todas las lenguas, se hallaban esperando la palabra de un apóstol de no sé qué secta.

Grave y triste era el rostro de este hombre. Se notaban en él las profundas huellas de la meditación y la vigilia. Dirigiéndose a la multitud, que hizo un hondo silencio al verlo subir a la tribuna, dijo el apóstol.

-Me llamáis, hermanos, para que os presente a la Verdad. Vuestra ingenuidad me asombraría, si no os conociera tanto. Sé que algunos -los menos, tal vez- lo pedís sinceramente con ánimo de vida. Otros queréis conocer a la Verdad por curiosidad intelectual, por ver si es como la imagináis; pero no tardaríais en discutirla, si ella no os dejara satisfechos. Hay también, entre vosotros, quienes temen a la Verdad y la buscan con el secreto deseo de no encontrarla; si dieran con ella, tratarían de

hacerla desaparecer. No faltan quienes quisieran guardarla para sí, robando su luz a los demás hombres. Y, por último, están los meramente ansiosos de saber -para contar luego como cualquier suceso vulgar- cómo es, qué dice y qué hace la Verdad. Así nos dividimos los hombres, hermanos míos.

La multitud empezó a inquietarse. Una voz fuerte y áspera se dejó oír.

-Déjate de discursos. ¡Llévanos ante la Verdad, si conoces su paradero!

-Lo haré, hermanos; pero os advierto que nada ganaréis con ello.

-Eso es de nuestra cuenta. Si no eres un impostor, muéstranos a la Verdad.

El apóstol miró con honda pena a la muchedumbre, descendió de la tribuna y dijo simplemente:

-Seguidme.

La gente que llenaba la plaza se puso en marcha detrás del hombre que prometía ponerla en presencia de la Verdad.

¿Cuántos años duró el viaje? No lo sé. Los jóvenes se volvieron maduros y los viejos, más viejos.

Muchos obstáculos se presentaron en el camino, pero la gente, encendida de esperanzas, no se rindió. Una mañana, en el corazón fragante de un bosque, vieron levantarse los muros de un severo castillo que parecía abandonado.

-Es la morada de la Verdad,- anunció el apóstol.

-¡Por fin, - gritó jubilosa la multitud. El apóstol se acercó a una puerta del castillo, extrajo de sus ropas una vieja llave y la puso en la cerradura. El ruido que hizo la llave al girar emocionó a los hombres dispuestos a conocer a la Verdad. El Apóstol, volviéndose a los que le seguían, dijo:

-Sólo tres de vosotros podéis entrar, por turno. La Verdad no podría recibiros a todos. Vive en esta sala desde hace muchos siglos; ama su silencio y defiende celosamente su soledad. ¿Quién entrará primero?

-¡Yo!, - gritó un viejo filósofo. Y entró. El apóstol quedó en la puerta, con la vista fija en el suelo.

A los pocos minutos salió el filósofo con la más sombría decepción pintada en el rostro. Se dirigió con amargura al apóstol:

-Nos has engañado, falso amigo. En la sala reina la oscuridad más completa. No creo que viva nadie en ella. Llamé inútilmente a la Verdad. Sólo me respondió el eco lúgubre de mi propia voz...

El apóstol le dijo:

-Estás viejo, amigo mío. Son débiles tus ojos para descubrir a la Verdad. Te falta la fuerza que da la fe. ¿No hay entre vosotros -preguntó a la multitud- un poeta?

-Aquí estoy.

-Entra.

Cuando regresó, dijo el poeta:

-¿Cómo no pudo verla el filósofo? Está en el centro de la sala, sentada sobre un trono resplandeciente. Sus ojos son diamantes; sus cabellos rayos de luz. Tiene la hermosura de los sueños y la inocencia de los ángeles. Su voz es música que encanta el oído y vierte una dulce paz en el alma. Sus movimientos, ágiles y rítmicos....

Pasó por último un sacerdote de mirada cortante y grave voz. Contó después:

-Miente el poeta. He visto a la Verdad, modestamente sentada en un rincón. No sonríe, ni tiene belleza de ensueño, ni gracia de bailarina... Todo en ella es severo y noble.

Entonces la multitud se volvió hacia el apóstol:

-Dinos tú cómo es la Verdad. De los tres que han entrado, uno no la vio, y los que la vieron la presentan de diferente manera.

El apóstol, iluminado por una triste sonrisa, contestó:

-Hermanos míos: he querido daros una lección amarga, pero sincera. Nada sé de la Verdad. No la he visto nunca. Tampoco la vieron los que entraron a esa sala. El filósofo tuvo la valentía de confesar su fracaso. El poeta y el sacerdote, no. La sinceridad es, a veces, heroísmo. El poeta imagina a la Verdad adornada con las galas de su fantasía. El sacerdote le presta la áspera severidad de su dogma. El banquero la vería haciendo números y el enamorado, desmayada en e1 éxtasis de un beso.

-¿No existe la Verdad?

-No lo sé. Si existe, es indudable que no es la misma para todos; toma la forma que nuestra imaginación y nuestro pensamiento quieren darle.

-¿Es terrible?

-¿Por qué? Es necesario a los fines misteriosos de la existencia, que sigamos buscándola. La esperanza de encontrarla es lo único que hace nobles a los hombres.

La multitud quedó muda.

El apóstol lanzó sobre sus amigos una compasiva mirada y se perdió luego en el bosque.

Sentado sobre una piedra pasó la noche en honda y silenciosa meditación. Pero cuando el sol del nuevo día le vino a traer esa tibia esperanza que da la luz, ya no estaba allí...

Manuel Benavente

Suplemento Dominical "El Día" S/f.

http://letras-uruguay.espaciolatino.com/benavente/la_verdad.htm

También pueden ir a mi canal de Youtube, donde subí la charla que di sobre él hace un par de años y donde hablé sobre su vida y leí algunos de sus poemas y cuentos. les dejo la dirección de mi canal: Gerardo Alvarez Benavente o copiar y pegar link: 

https://www.youtube.com/watch?v=jpFObJqzHDE

Y pueden leer algunas de sus otras obras en este mismo blog:

Les presento a mi tío-abuelo: Manuel Benavente - 9/2/14
Manuel Benavente, escritor - 1/4/14
Nacimiento de Manuel Benavente - 24/3/16
En la convulsionada América - Manuel Benavente - marzo 2020
Nacimiento de Manuel Benavente - marzo 2024
Nacimiento de Manuel Benavente - marzo 2025

Quería homenajear a este gran escritor uruguayo en su día. 

Gracias por leer.