Me pregunté como sería una persona que fuera capaz de vivir como el protagonista. Traté de disimular algunos aspectos autobiográficos y además llevé la situación hasta las últimas consecuencias.
Lo conté como una biografía ficticia pero intenté darle un valor de símbolo. Años después recibiría una mención por este cuento en el IV Concurso Internacional de Cuento, organizado por la revista Punto de Encuentro (1995). Este premio me llegó cuando ya no lo esperaba porque el fallo se demoró mucho tiempo. Recuerdo que estaba en casa cuando llamaron por teléfono para avisarme. Quedé muy sorprendido por el premio y por la fecha (2 años después de organizado el concurso)
El cuento salió de una sola vez, salvo el final que lo tuve que retocar un poco.
En un principio pensé en ponerle nombre al personaje pero luego decidí que no tenía mayor importancia. Resultaba más alegórico al ser anónimo y con un principio como en los cuentos de hadas: "Había una vez..."
Lo publiqué por primera vez en el libro "Liter-Uruguay - 1998" de la Asociación Escritores del Interior (AEDI), libro colectivo. Antes lo había puesto en "Cosas Raras" - un pequeño libro artesanal que hicimos con mi mujer para mostrar mis primeros trabajos y que regalé o vendí a conocidos.
Finalmente decidí incluirlo en "Eran los orientales..." del año 2013, libro propio editado y con buen suceso.


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