En conmemoración de la inauguración de la 1a. Biblioteca Nacional a instancias del Gral. José Artigas, Dámaso Antonio Larrañaga comenzó los trabajos para lograr tener una biblioteca pública. Él -quien ya poseía una vasta colección- donó libros para tal fin. Otros aportes de libros llegaron a través del legado del presbítero José Manuel Pérez Castellano, fallecido en 1815, los libros aportados por José Raimundo Guerra y los padres franciscanos. En total eran unos 5.000 volúmenes.
Hoy es el Día Nacional del libro en nuestro país por conmemorarse la inauguración de la Biblioteca Pública el 26 de mayo de 1816. El Prócer José Artigas, sensible a la repercusión pública de tal hecho, dispuso que el 30 de mayo el santo y seña de su ejército en Purificación fuera: "Sean los orientales tan ilustrados como valientes".
La biblioteca funcionó primeramente en los altos del fuerte de Montevideo, actual Plaza Zabala. Luego, la institución estuvo ubicada en diversos edificios públicos y privados, entre ellos la antigua sede del Correo Nacional y la Casa Mayor de la Universidad de la República. En 1938, con la colocación de la piedra fundamental de su edificio definitivo, en la calle 18 de Julio casi Tristán Narvaja, en Montevideo y adoptó oficialmente el nombre de Biblioteca Nacional de Uruguay. La sede actual, proyectada por el arquitecto Luis Crespi en estilo neoclásico, empezó a ocuparse en 1955 y recién en 1964 fue inaugurada oficialmente.
A pesar de los adelantos tecnológicos, el libro sigue siendo un elemento importante para la educación, el entretenimiento y la aventura.
Y muchas de las cosas que hoy existen salieron de libros. El cine se nutre de libros para sus historias, la música a veces también se basa en textos de escritores. Muchos inventos, y lo que hemos aprendido en las escuelas es gracias a los libros.
La democracia y el pensamiento racional los conocemos gracias a los pensadores griegos como Platón y otros que se tomaron el trabajo de escribir lo que aprendió de su maestro Sócrates y que luego pasaron a manos de los árabes y llegaron a occidente nuevamente. Y la mayor parte de la Historia Universal la conocemos a través de los libros.
A pesar de que muchos aún no han oído hablar de los grandes escritores y pensadores de todas las épocas; siempre hay quienes se acercan a los libros por primera vez.
Leer libros desarrolla áreas importantes del cerebro, genera vocabulario, nuevas formas de pensar y de hablar. Y aunque hoy esté en retroceso -como lo está la cultura en general- sigue teniendo sus adeptos.
No existe nada que provoque mayor placer que leer un buen libro, en la soledad de una habitación, o en una biblioteca, o leyendo para otros, sean niños o adultos, porque las ideas y las imágenes se forman directamente en nuestro cerebro al leer las palabras.
Un libro es una especie de “máquina del tiempo” portátil y a la vez un lector de pensamientos, ya que puede penetrar en las mentes de hombres y mujeres –más allá de distancias y de épocas.
A pesar del avance de la tecnología como la I.A. el pensamiento humano no puede ser superado. Los libros generados por esa herramienta podrán llamar la atención, pero dudo mucho que una máquina pueda desarrollar la lógica como lo hace un humano, creando mundos nuevos como lo hace un escritor. Una máquina no puede desarrollar sentimientos y emociones complejas como un ser humano. Por eso, no creo que sea posible que un programa de computadora por mejor que esté diseñado y por más información que se le brinde no podrá escribir historias maravillosas como El Señor de los Anillos, Harry Potter, ni complejas como Don Quijote de la Mancha o Hamlet.
Los libros serán de papel, o digitales pero el ser humano los seguirá usando y deleitándose con su lectura.
Por este motivo, en el año 1940 se instituyó el Día Nacional del Libro y se tomó la fecha del 26 de mayo para tal fin.
Por eso, hoy quiero celebrar este día con todos ustedes lectores.
¡Feliz Día del Libro!


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